lunes, 14 de febrero de 2011

Biodiversidad

La Biodiversidad (E.O. Wilson, 1985) o Diversidad biológica es la variabilidad de organismos vivos de cualquier ecosistema,  variabilidad de especies, la abundancia relativa de cada  especie, variabilidad de secuencias genéticas (alelos distintos), diversidad de asociaciones entre seres vivos y de éstos con los lugares donde viven (ecosistemas).

Todo este enfoque nos permite descubrir tres niveles de estudio que podemos considerarlos jerárquicamente, de modo que cada nivel se basa en el anterior:
  • GENÉTICO: diversidad de alelos y su distribución en una población. Cuanto mayor sea esta variabilidad mayores probabilidades tendrá una población para sobrevivir y hacer frente a cambios en su medio.
  • ESPECÍFICO: hace referencia al número de especies (Riqueza específica) que habitan en los diferentes ecosistemas de la Tierra. Hay que considerar también la abundancia de cada especie, de tal manera que dos ecosistemas con igual número de especies, pero uno de ellos con mayor número de individuos por especie que el otro (mayor abundancia), el segundo tendrá mayor Biodiversidad, porque  ofrece más resistencia a los cambios (menor fragilidad).
  • ECOSISTÉMICO: se centra en el estudio de la diversidad de asociaciones entre seres vivos y de éstos con los lugares donde viven. Aquí hay que incluir la diversidad de comunidades y la diversidad de hábitats.


http://cnho.files.wordpress.com/2010/09/biodiversidad.jpg
El arrecife de coral es uno de los ecosistemas de mayor complejidad.
"Un niño contempla fascinado una medusa. En la orilla del mar, mirando flotar a aquella criatura asombrosa nace su interés por la Naturaleza. Desde entonces, intentará sabler más sobre un mundo que cada día le descubrirá nuevas maravillas. Ese niño era Edward O. Wilson, uno de los más importantes entomólogos mundiales, que en esta obra tan sólo quiere trasnmitirnos la visión del mundo de un naturalista.

Editorial Debate y Editorial Círculo de Lectores en castellano.

"Entonces, aquellos nombres zoológicos no existían para mí. La única palabra que me sonaba era medusa. Pero !qué espectacular me parecía aquel animal y qué ridícula e inadecuada la palabreja empleada para designarla! Cómo me habría gustado susurrar su verdadero nombre: Es-ci-fo-zo-o! Piensen en ello! !Había descubierto un escifozoo!. Aquel nombre habría resultado mucho más adecuado para señalar semejante descubrimiento" (Cuando tenía 7 años)"

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